Certeza y Garantía Jurídica


Toda operación comercial con Bienes Inmuebles, para que sea legal, debe estar certificada ante Notario Público.

Cuando se trata de Bienes Inmuebles, el trámite más recurrente es el de la compra venta y para que vendedor y comprador queden satifechos y protegidos ante la ley el único camino es cumplir con el requisito indespensable de registrar la operación con un notario público.

El noterio público tiene la honorable función de darle certeza y legalidad a los contratos. Los honorarios de estos funcionarios varían discretamente entre unos y otros y generalmente son accesibles; lo realmente gravado son los impuestos que deben pagarse al estado y a la federación.

El objetivo, dicen los notarios, es que no se traspase ningún tipo de adeudo. Es responsabilidad del notario la verificación de todos los pagos exigidos por la ley.

El impuesto comúnmente conocido es el predial, pero para transmitir una propiedad se deben cubrir otros como el Impuesto Sobre Adquisición de Bien Inmueble (ISAI) y el Derecho de Registro. El preimero está gravado con el 2% sobre el velor de la propiedad y el Registro con el 1%.

El valor de la operación se determina a través de un avalúo, mismo que debe ser realizado por un perito valuador certificado.

Para formalizar una escritura pública son muchos los documentos que deben exhibirse y es resposabilidad del notario comprobar que toda la documentación que se presenta sea original, con la firma autógrafa de los delegados de cada dependencia.

En la escritura pública se asienta que las partes contratantes tienen capacidad legal para realizar la operación, por lo que ningún menor de edad puede vender, comprar o recibir donación.

Tratandose de un apoderado legal, el notario constata la vigencia del poder, es decir que no haya sido revocado o que quién lo expidió hubiera fallecido.







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